COMENTARIO

 Sal 114,1-4 

La distinción entre Judá e Israel (v. 2) hace pensar que este salmo fue compuesto después de la división del reino a la muerte de Salomón, si bien la división territorial expresa aquí la totalidad del pueblo. Un pueblo que goza de la presencia del Señor en el Templo de Jerusalén, y que es fuerte con la fuerza de su Dios (vv. 2.7). El «su» del v. 2 ha de entenderse de Dios, aunque, para aumentar la intriga, su nombre no aparezca hasta el v. 7. Poéticamente se personifican los elementos y se les atribuyen acciones contrarias a su modo de ser: el mar, símbolo de fuerzas hostiles, huyó; el Jordán, que corre vertiginoso, dio la vuelta; los montes y las colinas, signo de estabilidad, saltaron (vv. 3-4).

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