COMENTARIO

 Sal 116,1-2 

Es el único salmo que comienza con la expresión «yo amo» (al Señor), inspirada sin duda en el libro del Deuteronomio (cfr Dt 6,5; 10,12; etc.). La motivación no es tanto el bien recibido, cuanto la convicción de que el Señor escucha y se cuida del orante.

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