COMENTARIO
El «sacrificio de acción de gracias», en paralelismo a «alzar la copa de la salvación» (v. 13), tenía lugar en el Templo donde habitaba el Señor.
Las palabras de los vv. 12-14 eran recitadas por el sacerdote en la antigua liturgia eucarística romana antes de la Comunión, y sirven para expresar que el mejor modo de «pagar» la deuda que tenemos con el Señor es unirse al sacrificio de Cristo. La Iglesia ha recomendado este salmo como uno de los que se pueden decir como preparación a la Santa Misa y lo proclama en la liturgia de la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo y en el día de Jueves Santo.