COMENTARIO

 Sal 119,169-176 

Por eso finaliza la oración pidiendo al Señor que le escuche y que le dé discernimiento para así poder alabarle (vv. 169-173), y concluye expresando, como en un resumen, su anhelo y su situación (vv. 174-176).

Tras la lectura del salmo, el lector se siente reconfortado por la seguridad de que, si se esfuerza en ser fiel a Dios y cumplir sus mandamientos, Él nunca le abandonará: «“Es verdad el principio de tu palabra, por siempre, todos tus justos juicios” (Sal 119,160). “Ahora, mi Señor Dios, Tú eres Dios, tus palabras son verdad” (2 S 7,28); por eso las promesas de Dios se realizan siempre (cfr Dt 7,9). Dios es la Verdad misma, sus palabras no pueden engañar. Por ello el hombre se puede entregar con toda confianza a la verdad y a la fidelidad de la palabra de Dios en todas las cosas» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 215).

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