COMENTARIO
En el salmo anterior el salmista expresaba su dolor por vivir lejos de Jerusalén (cfr Sal 120,5) y que el Señor había respondido a su clamor (120,1); ahora, cuando se pone en camino hacia la ciudad santa, testimonia su fe en que el Señor le protege como su guardián. Dentro del grupo de «cantos de las subidas», este salmo expresa la fe y la confianza para ponerse en camino.
Comienza con una profesión personal de confianza en el Señor, creador de cielo y tierra (vv. 1-2), y continúa con la reafirmación de que el Señor, guardián de Israel, guarda al salmista en su camino (vv. 3-8).
La confianza en la protección divina cantada en este salmo puede hacerla suya el cristiano que lo reza, ya que es el mismo Jesucristo quien exhorta a ella cuando enseña a sus discípulos la providencia de Dios sobre ellos: «En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados» (Mt 10,30).