COMENTARIO
Quien contempla la ciudad santa, admira su aspecto que da impresión de fortaleza y unidad en torno al Templo (v. 3); en ella se siente miembro vivo del pueblo de Dios que cumple los mandatos del Señor —las fiestas de peregrinación, cfr Dt 12,5-7;16,16—, y en ella encuentra la justicia ejercida por el rey (v. 5). Por eso, la Iglesia utiliza este salmo en la solemnidad de Jesucristo, Rey, que reina en la Jerusalén celestial y quiere establecer un reino de justicia y de paz.