COMENTARIO
Al entrar en la ciudad el salmista expresa sus deseos de paz hacia ella con un juego de palabras hecho con los términos «paz» —shalom en hebreo— y «Jerushalem» (vv. 6-7). «Paz» en la Biblia significa la plenitud de todos los bienes; seguridad y prosperidad. Ahora son deseados a la ciudad, a cuantos moran en ella y a cuantos la aman aunque estén lejos. El salmista expresa sus deseos de paz en nombre de los suyos y del Señor que habita en el Templo (vv. 8-9).
San Agustín, aplicando las palabras del salmo a la Iglesia y a la vida cristiana, comenta: «Esta ciudad bien compacta es la Iglesia. Su cimiento es Cristo. En la tierra, cuando se echa el cimiento, se edifican las paredes hacia arriba y su peso gravita hacia abajo, porque abajo está colocado el fundamento. Pero, si nuestro fundamento —Cristo— está en el Cielo, entonces edificamos hacia el Cielo. En esta basílica que veis, la que hoy nos reúne, los arquitectos colocaron los cimientos abajo; pero cuando somos edificados como templo espiritual, el cimiento lo hemos de colocar en las alturas. Corramos, pues hacia allí; apresurémonos hasta que nuestros pies estén pisando tus umbrales, Jerusalén» (Enarrationes in Psalmos 121,4).