COMENTARIO

 Sal 123,3-4 

Para mover al Señor a actuar se aduce además la situación de oprobio que padece el pueblo, dejando entender que el desprecio a los siervos es desprecio al amo, el Señor. Es posible que estos versículos reflejen la actitud hostil de los pueblos vecinos cuando los judíos se afanaban en reconstruir el Templo y la ciudad a la vuelta del destierro (cfr Ne 2,19; 3,36-37). La última frase del v. 4 podría traducirse como una exclamación: «¡El desprecio sea para los orgullosos!». La frase no es clara y en una lectura propuesta en el margen de los códices hebreos aparece «los orgullosos jonios», actualizando así el salmo a la época del dominio griego.

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