COMENTARIO

 Salmo 125 

En el salmo anterior se cantaba la liberación del pueblo (cfr Sal 124), en éste se profesa la confianza y seguridad que el pueblo y los justos tienen en el Señor. El simbolismo del monte Sión utilizado en el salmo hace que este canto convenga a quien ha llegado en peregrinación a Jerusalén. La situación geográfica de la ciudad despierta los sentimientos de confianza en el Señor.

El salmo se inicia con dos comparaciones referidas al monte Sión: la de la firmeza de quienes confían en el Señor (v. 1), y la de la perennidad del cuidado de Dios por su pueblo (v. 2). Sigue con la afirmación de la seguridad del justo ante el impío (v. 3), y termina pidiendo el bien para los justos, la perdición para los impíos y la paz para Israel (vv. 4-5).

La confianza en el Señor expresada en este salmo es sentida profundamente por el cristiano al considerar la firmeza que Cristo ha otorgado a su Iglesia. Ella es la nueva Jerusalén rodeada de cuidados por su Esposo (cfr Ef 5,29-30), contra la que no prevalecerán las puertas del infierno (cfr Mt 16,18): «La Iglesia del Señor, edificada sobre la roca apostólica, se mantiene inconmovible entre los escollos del mundo y, apoyada en tan sólido fundamento, persevera firme contra los golpes de las olas bravías. Se ve rodeada por las olas, pero no resquebrajada, y, aunque muchas veces los elementos de este mundo la sacudan con gran estruendo, cuenta con el puerto segurísimo de la salvación para acoger a los fatigados navegantes» (S. Ambrosio, Epistulae 2,1-2).

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