COMENTARIO

 Sal 126,4-6 

«Haz volver a nuestros cautivos» también puede entenderse como «cambia nuestra suerte», de manera semejante a como los torrentes del desierto, secos y áridos casi siempre, cambiaban de aspecto con las lluvias tornándose verdes y frondosos; o a como cambian los sentimientos en el que siembra y en el que siega. Esta última imagen parece construida a partir de un proverbio popular. «La molestia de los sufrimientos causa lágrimas santas. Pero el tiempo de llorar es también el tiempo de sembrar, ya que las obras de caridad que se hacen para sobrellevar las miserias de los hombres producen la mies de los gozos eternos» (Próspero de Aquitania, Expositio Psalmorum 125,6).

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