COMENTARIO

 Salmo 128 

Este salmo enlaza con el anterior ya que explicita cuál es el don de Dios a quien confía en Él y le teme: los hijos (cfr Sal 127,3-5; 128,3). La bendición de los vv. 5-6 cuadra con el contexto de la peregrinación al Templo, donde un sacerdote o un levita la pronunciaría sobre los que habían llegado allí. En su conjunto representa la instrucción y bendición impartidas a los peregrinos.

Comienza con la afirmación en estilo sapiencial de la dicha de quien es fiel al Señor (v. 1), y la describe a continuación fijándose en la felicidad de la familia (vv. 2-4). Después introduce una fórmula de bendición invocando al Señor en Sión (vv. 5-6).

La bendición y los deseos de felicidad y de paz expresados en este salmo adquieren nueva perspectiva en la bendición de Dios que el hombre recibe en y a través de nuestro Señor Jesucristo (cfr Ef 1,3-10).

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