COMENTARIO
«Temer al Señor» equivale a cumplir sus mandatos (cfr Sal 1,1). «Para nosotros, el temor de Dios reside todo él en el amor, y su contenido es el ejercicio de la perfecta caridad: obedecer los consejos de Dios, atenerse a sus mandatos y confiar en sus promesas» (S. Hilario de Poitiers, Tractatus super Psalmos 127,1-3).