COMENTARIO

 Sal 129,5-8 

Lo que sucedió en el pasado se pide para el futuro, resaltando con la imagen de la hierba inútil la rapidez con la que se desea que desaparezcan los enemigos de Israel. Para ellos no hay bendición del Señor (v. 8); sí, en cambio, para quienes aman a Sión y acuden al Templo (v. 8c). Sión, en perspectiva cristiana, simboliza a la Iglesia en su gloria y en sus tribulaciones: «El espíritu de la profecía exhorta a la Iglesia de Dios a la perseverancia para que se gloríe en el Señor por haber superado las persecuciones, ya que desde el principio los malvados han obrado cruelmente contra los santos, que son el Israel. Pero la Iglesia, ya sea en su juventud, ya en su madurez, ya en la vejez de los últimos tiempos, no ha sido nunca vencida por la opresión de ningún suplicio. A través de los sufrimientos y la muerte de los suyos siempre alcanza la corona, siempre alcanza los triunfos» (Próspero de Aquitania, Expositio Psalmorum 128,2).

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