COMENTARIO

 Salmo 130 

La petición de perdón al Señor ocupaba un lugar importante en la liturgia del Templo, e iba normalmente acompañada de sacrificios de expiación por el pecado (cfr Lv 14-15). Este salmo, que pide el perdón de Dios para Israel, cuadra bien como canto de quienes han subido en peregrinación al Templo. Tras haber cantado en los salmos anteriores los dones y la salvación de Dios (cfr Sal 124-129), ahora se reconoce el porqué: porque el Señor perdona y es misericordioso (Sal 130,4-7).

Comienza pidiendo al Señor que escuche (vv. 1-2) y a continuación se le presentan los motivos: que Él es un Dios que perdona (vv. 3-4), y que el salmista confía en Él (vv. 5-6). Concluye exhortando al pueblo a esperar en el Señor (vv. 7-8).

Este salmo, en el que predomina la esperanza en el perdón divino, se cumple con la venida de nuestro Señor Jesucristo. El mismo nombre de Jesús significa que Dios salvará a su pueblo de sus pecados (cfr Mt 1,21; Lc 1,68).

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