COMENTARIO

 Salmo 133 

La unidad del pueblo cantada en este salmo conecta con la figura del rey y la oración por él, motivos del salmo anterior (cfr Sal 132,10). En éste parece que se añora la época de David con todo el pueblo reunido en torno a él (cfr 2 S 5,1-3); tal sería también el ideal para los tiempos después del destierro. Como canto de peregrinación, el salmo invitaría a sentir en el Templo el gozo de saberse miembro del pueblo elegido.

Tras una invitación a contemplar la bondad y el gozo de vivir unidos (v. 1), se compara esta unión al aceite de la unción del sacerdote y al rocío de la montaña de Sión (vv. 2-3). Concluye recordando que el Señor bendice desde Sión (v. 3b).

Cuando los cristianos recitan este salmo cantan la unidad del nuevo pueblo de Dios, de la Iglesia, a la que exhortaba San Pablo diciendo: «Que viváis… continuamente dispuestos a conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz» (Ef 4,1-3).

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