COMENTARIO

 Sal 133,2-3 

La comparación al aceite perfumado para la unción del sacerdote (cfr Ex 30,25.30-33; 37,29) da idea de la belleza de la unión fraterna; y el descender por la barba —una barba larga que no se cortaba nunca, cfr Lv 21,5— simboliza la abundancia y la consagración total para el servicio divino. Como el sacerdote por la unción, así es santificado el pueblo mediante la unión fraterna. El rocío del Hermón significa la frescura y la fecundidad de aquel monte; fecundidad que ahora se contempla en los áridos pasajes de la montaña de Sión. La comparación indica que la unión fraterna es la riqueza de Israel (v. 3). Después de Cristo, será también la riqueza de la Iglesia: «Del mismo modo que este ungüento, doquiera que se derrame, extingue los espíritus inmundos del corazón, así también por la unción de la caridad exhalamos para Dios la suave fragancia de la concordia, como dice el Apóstol: Somos el buen olor de Cristo. Así, del mismo modo que Dios halló su complacencia en la unción del primer sacerdote Aarón, también es una dulzura y una delicia convivir los hermanos unidos» (S. Hilario de Poitiers, Tractatus super Psalmos 132).

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