COMENTARIO

 Sal 134,1-2 

La bendición en los vv. 1-2 tiene sentido ascendente; se bendice al Señor reconociéndole y dándole gracias. En el v. 3 tiene sentido descendente; el Señor bendice a los fieles otorgándoles bienes. «Por las noches estáis», literalmente «permanecéis en pie», con motivo de continuar ininterrumpidamente la alabanza (cfr 1 Cro 16,37-43; 23,30-31). Ese doble aspecto de la «bendición» está presente en las «bendiciones» que realiza la Iglesia: «Todo lo que Dios ha creado y continúa conservando en el mundo con su gracia providente nos da fe de la bendición de Dios y nos invita e impulsa a bendecirlo. Esto vale principalmente después que el Verbo encarnado comenzó a santificar todas las cosas del mundo gracias al misterio de su encarnación. Las bendiciones miran primaria y principalmente a Dios, cuya grandeza y bondad ensalzan; pero, en cuanto que comunican los beneficios de Dios, miran también a los hombres, a los que Dios rige y protege con su providencia; pero también se dirigen a las cosas creadas, con cuya abundancia y variedad Dios bendice al hombre» (Ritual Romano, De Benedictionibus, 7).

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