COMENTARIO

 Salmo 138 

Por su situación después de Sal 137, Sal 138 aparece como un canto al Señor que se entona mirando al Templo, a Sión (cfr Sal 138,2). cfr Sal 137,4.

Comienza con la alabanza del salmista a Dios por el bien recibido (vv. 1-3); sigue el deseo de que todos los reyes de la tierra alaben al Señor y reconozcan su grandeza (vv. 4-6), y concluye con la expresión de confianza personal en el Señor (vv. 7-8).

El deseo de alabanza universal al Señor que impregna este salmo es expresado aún con más fuerza en el Nuevo Testamento, orientándolo a la alabanza a Jesucristo, a quien por su humilde obediencia «Dios lo exaltó y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre; para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese: «¡Jesucristo es el Señor!», para gloria de Dios Padre» (Flp 2,9-11).

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