COMENTARIO

 Sal 138,1-3 

Después de la primera frase, expresión de alabanza, los Setenta y la Vulgata traen el motivo, «porque has escuchado las palabras de mi boca», que falta en el texto hebreo, pero que recoge también la Neovulgata. Se trata de una anticipación reiterando el contenido del v. 3. «Delante de los ángeles» (v. 1) es literalmente «delante de los dioses» y puede entenderse como «de los dioses» paganos, adorados en la tierra en la que el salmista eleva su alabanza. Los Setenta y la Vulgata (y Neovulgata) traducen «dioses» por «ángeles», orientando la comprensión del versículo en el sentido de realizar la alabanza solemnemente: ante los miembros de la corte celestial. Otras versiones antiguas, como la siríaca, traducen por «reyes» (cfr v. 4), dando a entender que los «dioses» paganos son aquellos a los que adoran y con los que se identifican los reyes extranjeros. La alusión al Templo en el v. 2 puede haber dado pie a que se atribuyera este salmo a David; pero en realidad supone la liturgia en el Templo donde se reconoce al Señor —«tu Nombre»—, y sus acciones a favor del pueblo. Esas acciones le han mostrado superior a cualquier otro poder —«nombre»—, o —si tomamos al pie de la letra el texto hebreo: «por encima de todo tu nombre»— le han mostrado superior a la fama que ya tenía. Con todo, la alabanza del salmista brota de su experiencia personal que se identifica con la que ha llevado al pueblo a reconocer «la misericordia y la fidelidad» del Señor (v. 2).

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