COMENTARIO

 Sal 138,4-6 

El deseo de alabanza universal al Señor por parte de todos los pueblos —«reyes de la tierra» (cfr Sal 22,28-30; 47,2; etc.)—, implica el reconocimiento de sus manifestaciones —«palabras» (v. 4)—, de sus designios —«caminos» (v. 5)—, de su grandeza y, al mismo tiempo, de su protección al humilde (v. 6).

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