COMENTARIO

 Sal 140,2-4 

El primer paso del «malvado» o «violento» —este segundo término vuelve a aparecer en los vv. 5 y 12— es dado en su interior y en su palabra (cfr Sal 58,5; 64,4-5). La descripción del malvado hecha en este salmo queda recogida por San Pablo en Rm 3,13, cuando cita literalmente la segunda frase del v. 4, uniéndola a frases de otros salmos (cfr Sal 5,10; 10,7; 14,1-3) y de los profetas, para describir la situación de pecado en que se encuentra la humanidad: judíos y gentiles. De esta forma el Apóstol orienta las palabras del salmo no al deseo de que Dios castigue al impío, sino al reconocimiento de que todos necesitamos conversión.

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