COMENTARIO

 Salmo 141 

La oración del hombre perseguido que veíamos en el salmo anterior (cfr Sal 140,2-6) la encontramos más intensa en este salmo (Sal 141,1-2.9-10), que presenta, además, como novedad sobre aquél, la petición de ayuda para alejarse del mal (Sal 141,3-4). En ambas composiciones son frecuentes las alusiones a partes del cuerpo: corazón, manos, cabeza, labios… Se explica así que vayan juntos en este grupo de salmos de David.

Comienza pidiendo encendidamente al Señor que escuche (vv. 1-2) y presenta la primera petición: que el Señor le preserve de cometer el mal (vv. 3-4). A continuación, y como centro de la oración, muestra la disposición a adherirse a los justos y a acudir al Señor cuando le acosen los malvados (v. 5). Después expone la suerte de éstos (vv. 6-7); y, finalmente, hace una segunda petición: ser librado de ellos (vv. 8-10).

La primera súplica de este salmo (vv. 3-4) encuentra su culminación en la oración del Padrenuestro cuando le pedimos a Dios: «No nos pongas en tentación, sino líbranos del mal» (Mt 6,13). La actitud del salmista de aceptar la corrección de los justos (v. 5) dispone al cristiano a aceptar la corrección de sus hermanos (cfr Mt 18,15).

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