COMENTARIO

 Sal 141,5 

El orante prefiere aceptar las correcciones que le hagan los justos, a los halagos provenientes de los malvados, frente a cuyas acciones promete reaccionar siempre recurriendo al Señor. El texto hebreo es muy oscuro. Siguiendo a los Setenta, hemos corregido por «óleo del impío» la expresión «ungüento de la cabeza» que aparece en hebreo. Las primeras palabras de este versículo se comprenden mejor a la luz de la enseñanza evangélica de practicar la corrección fraterna: «El ejercicio de la corrección fraterna es la mejor manera de ayudar, después de la oración y del buen ejemplo» (S. Josemaría Escrivá, Forja, n. 641).

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