COMENTARIO
«Fidelidad» y «justicia» están en paralelismo, señalando así el carácter salvífico de la justicia divina. Otro matiz distinto tiene el «juicio» del v. 2 que refleja la realidad judicial al modo humano, y, entendido así el juicio divino, nadie cumple la condición de ser totalmente inocente delante de Dios (Sal 14,3; 51; etc.). San Pablo interpreta la segunda parte del v. 2 en el sentido de que ninguno puede tenerse como justo ante Dios, pues nadie puede cumplir perfectamente la Ley por sí mismo (cfr Rm 3,20). La Ley, además de orientar la conducta, sirve para reconocer la condición de pecadores y acudir a Cristo como Salvador.