COMENTARIO

 Sal 143,3-6 

La súplica viene motivada por la angustiosa situación del salmista perseguido a muerte. Las «tinieblas» son la región de la muerte, en la que el orante se siente atrapado, no tanto por la acción de los enemigos, cuanto porque siente que Dios le abandona a causa de su pecado (vv. 3.7; cfr Lm 3,2.6). De ahí que en su aflicción (v. 4) apele a lo que el Señor ha hecho en tiempos pasados —nótese la progresión entre «recordar», «meditar» y «considerar» (v. 5)— y con un gesto externo eleve su súplica y exprese su ardiente deseo de Dios (v. 6; cfr Sal 42,3; 63,2).

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