COMENTARIO

 Salmo 144 

Dentro del grupo de salmos de David formado por Sal 138-145, éste es el único que menciona expresamente a este rey, recordando lo que Dios hizo por él (Sal 144,10). Enlaza así con el salmo anterior en el que el salmista recordaba las «hazañas» del Señor (cfr Sal 143,5); además ahora invoca al Señor como «misericordia mía» (144,2), cuando antes suplicaba su misericordia (cfr Sal 143,12). Sobre los salmos anteriores en éste se concreta que los enemigos (cfr Sal 143,3.9.12) son los extranjeros (Sal 144,7.11). De ahí que la versión de los Setenta lo presente, queriendo señalar un momento concreto de la vida de David, como pronunciado por David contra Goliat (1 S 17,1-18,5).

Comienza con unas expresiones de alabanza a Dios que mantiene al rey en el poder (vv. 1-2), y se le expresa la debilidad del hombre (vv. 3-4). Después viene la súplica de salvación frente a los extranjeros (vv. 5-8) y la promesa de cantar la gloria que Dios ya manifestó a David (vv. 9-10). Tras reiterar la súplica anterior (v. 11), se pide la prosperidad para el pueblo (vv. 12-14) y se concluye manifestando su dicha (v. 15). La primera parte (vv. 1-10) comienza y termina como Sal 18 (cfr Sal 18,2-3.51); la segunda, más original, apunta a la era mesiánica (vv. 12-15).

Si, en este poema, el recuerdo de la victoria que Dios da a los reyes y, en concreto, a David, es motivo de bendición al Señor y de confianza en Él, cuánto más no lo será para el cristiano después de que Dios ha manifestado esa victoria en la resurrección de Cristo, el Hijo de David.

Volver a Salmo 144