COMENTARIO

 Sal 144,1-2 

Con expresiones recogidas de Sal 18 (cfr Sal 18,3.35.47) se bendice al Señor porque Él es el que da las victorias, y porque se le reconoce como el único protector del rey. También todo hombre puede sentir que es Dios quien le hace salir vencedor: «Dime, Señor, Dios mío, por tu misericordia qué eres Tú para mí. Di a mi alma: “Yo soy tu victoria”. Díselo de manera que lo oiga. Mira, Señor: los oídos de mi corazón están ante ti. Ábrelos y di a mi alma: “Yo soy tu victoria”. Correré tras estas palabras tuyas y me aferraré a ti. No me escondas tu rostro: muera yo, para que no muera, y pueda así contemplarlo» (S. Agustín, Confesiones 1,5,5).

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