COMENTARIO
Sal 144,3-4
Aunque la oración brota del rey que tiene sometidos a los pueblos (v. 2), el mismo rey reconoce a la vez la debilidad de todo hombre, incluido el monarca, por la brevedad de su vida (vv. 3-4; cfr Sal 8,5).
Volver a
Sal 144,3-4