COMENTARIO

 Sal 145,1-2 

El deseo de alabanza al Señor traspasa cualquier límite en el tiempo y lleva a realizarla continuamente: «cada día». «Consagrarse a la alabanza es propio de un corazón filial. El que alaba al Señor cada día, lo alabará en el Día eterno» (S. Juan Crisóstomo, Expositio in Psalmos 144,2).

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