COMENTARIO
En este salmo es presentado el elenco de los invitados a alabar al Señor, y se resumen los motivos para hacerlo. Complementa al salmo anterior que comenzaba proclamando la bondad de la alabanza (cfr Sal 147,1), y mencionaba las órdenes divinas sobre la nieve y el viento (cfr Sal 147,16-18; 148,8). La invitación a la alabanza dirigida en el salmo anterior a Israel (Sal 147,12) se hace ahora extensiva a todas las criaturas celestes y terrestres.
La invitación se dirige sucesivamente a dos grupos: primero a quienes están en los cielos (vv. 1-6); después a los que están en la tierra (vv. 7-14). Tras señalar el grupo se especifica quiénes lo forman (vv. 2-4; 7b-12) y se ofrecen las motivaciones (vv. 5-6; 13-14a). Concluye deseando que Israel sea el pueblo de la alabanza (v. 14b).
La alabanza a la que invita este salmo culmina en la que tributaron a Dios los ángeles en el anuncio del nacimiento de Cristo a los pastores, cuando proclamaron la gloria de Dios en el cielo y los bienes divinos, la paz, sobre la tierra (cfr Lc 2,14). A esa alabanza se une el cristiano y toda la creación.