COMENTARIO
El término hebreo que traducimos por «todo ser que respira» —nesamá— en la Biblia sólo se aplica a Dios y al hombre (cfr Gn 2,7; 2 S 22,16). Su empleo en este lugar indica que sólo el hombre es capaz de expresar la alabanza a Dios en representación de la creación entera.