COMENTARIO

 Pr 3,13-20 

De nuevo se interrumpen las lecciones del maestro para dar paso a un himno que elogia la sabiduría y canta los beneficios que reporta al hombre. En efecto, Dios hizo la tierra con su sabiduría de modo que la creación manifiesta el saber divino (vv. 19-20). El Señor ha realizado sabiamente sus obras, tanto la asombrosa variedad de criaturas como la armoniosa conjunción de las leyes de funcionamiento de cada una. Por eso la creación manifiesta la sabiduría divina, «la cual —comenta San Basilio— no con voces, sino por las mismas criaturas que hay en ella clama que ha sido hecha por Dios, y que no es casualidad tanta sabiduría como resplandece en ella» (In principium Proverbiorum 3).

El hombre, aunque recibe la sabiduría como don de Dios (cfr 2,1-22), puede percibirla observando el mundo y viendo el orden que el Creador ha dejado impreso en él. Cuando participa de ese saber divino se entiende mejor a sí mismo y su relación con las demás criaturas, contempla las huellas de Dios en la naturaleza y alcanza el camino para gozar de una vida feliz.

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