COMENTARIO

 Ct 1,2-4 

Los juegos de asonancia —besar con los besos (v. 2), perfume (shamen) es tu nombre (shem)—, los cambios abruptos de persona en los verbos y la mención del rey (v. 4), presentes en estos versos, indican que no se deben leer de manera literal, sino poética. Pero, sobre todo, señalan que es la amada quien tiene la iniciativa. Asombrada ante las singulares cualidades del amado (vv. 2-3), seductoras para todas las doncellas (vv. 3-4), busca la unión amorosa con él (v. 4). Por esta disposición del poema, si en la lectura alegórica el amado representa a Dios, la amada es toda persona que busca a Dios. De ahí el consejo de Orígenes: «Escucha el Cantar de los Cantares y apresúrate a entenderlo, y a decir con la amada lo que dice la amada, de modo que así oigas lo que oye la amada» (In Canticum Canticorum 1). Por otra parte, quien tiene verdaderamente poder es el amado. Por eso comenta San Ambrosio: «Mira lo que dice. No puedes seguir a Cristo si Él no te atrae» (De Sacramentis 5,10).

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