COMENTARIO

 Ct 1,9-2,3 

Descripción de los dos amantes en la plenitud de la naturaleza. Se acude sobre todo a la imaginería vegetal, aunque hay dos referencias al mundo animal (1,9.15). Lo que se destaca en la descripción son las cualidades de la amada. Incluso los versículos que son descripción del amado (1,12-14.16; 2,3) contienen una cualidad de la amada ya que en ellos se dice qué es «para ella» su amado.

En la primera interpretación cristiana —Orígenes, San Gregorio de Nisa, etc.—, los perfumes y las fragancias (cfr v. 12) representaban los dones de Dios con los que se embellece la amada; en la tradición ascética representan las virtudes de la amada, que vienen también de Dios: «Están, por otra parte, los perfumes del esposo, con cuya fragancia se deleita la esposa que dice: El olor de tus perfumes, superior a todos los aromas (Ct 1,3). Son los aromas una especie de perfumes. La esposa, por su parte, ha usado ya y conocido algunos aromas, es decir, las palabras de la Ley y de los Profetas, con las cuales, sin embargo, antes de venir el esposo, ella se había instruido, aunque moderadamente, y se había ejercitado en el culto a Dios, obrando todavía como niña y bajo tutores, administradores y pedagogos, pues la Ley ha sido nuestro pedagogo hasta Cristo (cfr Ga 3,24). Todos estos eran los aromas con los que la esposa parecía nutrirse y prepararse para su esposo. Pero, cuando llegó la plenitud de los tiempos y ella creció y el Padre envió a su Unigénito, ungido por el Espíritu Santo, a este mundo, la esposa aspiró la fragancia del perfume divino y, percibiendo que todos los aromas que antes había usado eran con mucho inferiores en comparación con la suavidad de este nuevo y celestial perfume, dice: El olor de tus perfumes, superior a todos los aromas» (Orígenes, In Canticum Canticorum 1,1,2-3).

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