COMENTARIO

 Ct 8,8-14 

Estos versículos tienen un tono distinto al del resto del libro. No son un poema de amor, sino unos versos enigmáticos que, recogiendo temas que han aparecido en el Cantar, declaran la voluntad de la amada de decidir por sí misma. A los hermanos (vv. 8-9; cfr 1,6), que quieren protegerla, la amada les contesta que ella se defiende sola (v. 10); a la sugerencia de la viña protegida de Salomón (v. 11), contesta diciendo que se basta a sí misma (v. 12). El poema concluye así: con la amada en soledad, atenta a la voz del amado y esperando su vuelta (vv. 13-14; cfr 2,17).

El carácter enigmático de los versículos, con las imágenes de la fortaleza y la viña aplicadas a la amada, permite la lectura alegórica de estos versos: algunos conjeturan que se trata de una añadidura de la época que sigue a la de los Macabeos. En este caso, el autor quizá critica a los dirigentes del momento —la dinastía asmonea y los saduceos— que con una sabiduría excesivamente humana quieren proteger a Israel, sin dejar que éste viva únicamente para su amado, Dios.

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