COMENTARIO
La exhortación a buscar la justicia se concreta en dejarse guiar por la sabiduría. Ésta hace ver que Dios juzgará a la criatura humana (vv. 8-11) hecha, como todas las cosas, para vivir: «Dios no hizo la muerte» (v. 13), «sino que creó todas las cosas para que existieran: las criaturas del mundo son saludables» (v. 14). Es una visión optimista del mundo y del hombre, que entronca con el primer relato de la creación contenido en el libro del Génesis (cfr Gn 1,1-2,4). Hace coincidir el castigo divino con la muerte (v. 12), pero la muerte, como ya se apunta en el versículo anterior («la boca embustera mata el alma»), no queda reducida sin más a la muerte física; ciertamente, ésta es signo de toda muerte pero los vv. 1-12 trascienden el concepto de mera muerte física para abrirse a un horizonte escatológico, todavía no bien definido, en espera de la revelación plena del Nuevo Testamento.