COMENTARIO
Es un amplio desarrollo de la situación opuesta de justos e impíos en la vida presente, en la muerte y en el más allá. A los justos, el autor les ofrece consuelo para las tribulaciones y esperanza para las perplejidades. Los impíos, en cambio, son llamados necios, pues yerran en lo fundamental, por lo que sufren inútilmente ahora, y sufrirán a la hora de la muerte y aún después: «Se nos proponen juntamente estas dos cosas: la muerte y la vida, y cada uno irá a su propio lugar. Es como si se tratara de dos monedas, una de Dios y otra del mundo, que llevan cada una grabado su propio cuño: los incrédulos el de este mundo, y los que han permanecido fieles por la caridad, el cuño de Dios Padre, grabado por Jesucristo. Y si no estamos dispuestos a morir por Él, para imitar su pasión, tampoco tendremos su vida en nosotros» (S. Ignacio de Antioquía, Ad Magnesios 5,2).