COMENTARIO
Queda claro que «los impíos recibirán castigo» (v. 10). Se debe a varios motivos: el más grave, el alejamiento del Dios verdadero por seguir las prácticas de la idolatría; pero también cuenta el menosprecio a los justos. Quizá pueda haber cierta alusión a los judíos helenizados que traicionaban su religión. El castigo de infidelidad y de conducta moral desordenada es descrito con términos genéricos (infelicidad, fracaso de la vida, inutilidad de los sufrimientos) (v. 11). El impío vive en completa infelicidad: sumido en la desesperación, sufre de modo tremendo y sin alivio. A estas desgracias se añaden las consecuencias familiares: con su mal ejemplo induce a la esposa a portarse de modo necio y provoca la perversión de los hijos (v. 12).
Colofón de lo que acaba de exponer son las consideraciones sobre las consecuencias de la virtud de la castidad y de su contrario, el adulterio (vv. 13-19). La referencia es siempre el premio que se recibirá en el juicio final (v. 13): para los justos, «fruto glorioso» (v. 15); para los adúlteros, desprecio de los hombres y castigo divino (vv. 16-19).