COMENTARIO

 Sb 5,6-7 

Los impíos reconocen, con dolor pero sin arrepentimiento, el error de su vida. Quedan en tinieblas porque les faltó «la luz de la justicia». A la simbología de la luz, que representa el conocimiento de la Ley (cfr Sal 119,105; Is 59,9) y la presencia de Dios entre ellos (cfr Ex 10,23), se une la imagen del sol, inspirada posiblemente en el «sol de justicia» de Ml 3,20, donde indica la venida del Mesías. La ausencia del sol y de la luz subraya la falta de esperanza en el Mesías. Y por contraste evoca la luz de Cristo que continúa brillando a través de los que creen en Él, «porque, después de haber sido iluminados por Él, que es la luz verdadera y eterna, se han convertido ellos mismos en luz que disipa las tinieblas. Siendo Él el sol de justicia, llama con razón a sus discípulos luz del mundo. A través de ellos, como brillantes rayos, difunde por el mundo entero la luz de su conocimiento» (S. Cromacio, In Evangelium Matthaei 5,1).

Los «desiertos intransitables» pueden ser una alusión a la marcha del pueblo elegido durante el éxodo de Egipto, pero, esta vez, sin su guía.

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