COMENTARIO

 Sb 6,1-11 

Con los reyes y gobernantes Dios será particularmente severo en el juicio inapelable. No se limitará a las obras externas, penetrará hasta los más recónditos pensamientos. Será, en cambio, benigno con los humildes. Es la idea que encontramos en el himno de Ana, la madre de Samuel (cfr 1 S 2,4.8-10), y en el Magnificat proclamado por María Santísima (cfr Lc 1,51-53): Dios ensalza a los humildes y «pobres», los que no se ensalzan a sí mismos, sino que confían en Dios; pero derriba, a los «poderosos» y a los soberbios. Es la paradoja divina, que parece invertir los valores humanos (cfr Flp 2,6-11).

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