COMENTARIO

 Ba 2,1-5 

Continúa la lamentación anterior con el reconocimiento de las atrocidades acontecidas durante el cerco de Jerusalén, con referencia al oráculo de Jr 19,9 (que evoca las ocurridas antes en el asedio de Samaría: cfr 2 R 6,24-31). Reitera ampliamente la confesión de la desobediencia a Dios y la aceptación de que las calamidades y desgracias del pueblo son merecido castigo de la justicia de Dios. El relato adquiere así un sentido teológico, en el que se manifiesta la soberanía de Dios en la historia.

La enseñanza fundamental de Baruc en este pasaje es el escarmiento ante la experiencia de que no escuchar a Dios acarrea el caer en acciones infrahumanas y ser esclavo de pueblos y dioses extraños.

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