COMENTARIO
Tras el castigo, viene la promesa de restauración, habitual en los oráculos proféticos. Se recuerda con confianza que Israel se convertirá y dará gloria a Dios, que les otorgará tres beneficios: la vuelta a su tierra (v. 34), el crecimiento y el establecimiento de una Alianza eterna (v. 34-35). En las palabras de Dios se encuentra un eco de lo establecido con Moisés a través de las bendiciones y maldiciones prometidas a los que respetasen o quebrantasen la Ley (cfr Lv 26,39-45; Dt 30,1-10). Sobre la Alianza nueva y eterna cfr Jr 31,31-33; Ez 36,24-31; Sal 89,29-38.