COMENTARIO
Ahora es Jerusalén quien habla. Se presenta como una madre viuda que ve que sus hijos son llevados lejos en cautividad: «La llama viuda porque se ha quedado desprovista de los cuidados divinos» (Teodoreto, Interpretatio in Baruch 4,12). Es un canto de lamentación, por los que la dejan sola, casi un eco de la poesía del Libro de las Lamentaciones.