COMENTARIO

 Jl 1,2-2,17 

Estos versículos constituyen la primera parte del libro. Son una invitación al examen y a la reflexión sobre las desgracias que ocurren. Un exordio (1,2-4) reclama la atención sobre el discurso que sigue: es necesario pensar en el significado de la terrible plaga de langostas que ha azotado a todo el país, a los hombres y a los campos (1,5-12). Si se consideran las cosas correctamente, la actitud no puede ser otra que la de conversión y penitencia (1,13-14): los males acaecidos son presagio de la inminencia del «día del Señor» (1,15). Sin la conversión no podrá remediarse la situación deplorable en que se debaten el pueblo y el país (1,16-18). El profeta invoca al Señor para que se compadezca (1,19-20).

El autor sagrado insiste en la inminencia del día del Señor, que será «día de tinieblas y oscuridad» (2,1-2). La plaga de langostas se describe como la invasión de un ejército terrible (2,3-11): recuerda la narración de la octava plaga —las langostas— de Egipto (cfr Ex 10,13-15) y el lenguaje de la teofanía aterradora de Dios en el Sinaí (cfr Ex 19-20). Finaliza la primera parte con nueva llamada a la conversión a Dios, el único que puede salvar de la catástrofe (2,12-17).

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