COMENTARIO
Esta primera parte está integrada por ocho oráculos: seis contra las naciones vecinas, uno contra Judá y otro, más largo, contra Israel. Todos comienzan con la fórmula fija: «Así dice el Señor», seguida de la otra, también constante: «Por tres delitos de (…), y por cuatro, no le perdonaré». La breve frase «no le perdonaré» intenta traducir una expresión hebrea muy escueta, que indica la decisión divina de no revocar la sentencia dada.
En estos oráculos no se mencionan ni Asiria ni Egipto. Si, como la arqueología parece demostrar, el terremoto al que se alude al comienzo del libro sucedió hacia el 760, y la predicación del profeta comenzó unos dos años antes, el oráculo es congruente al no mencionar los dos grandes imperios, pues —aunque pronto lograrían recuperarse— por esas fechas estaban en período de decadencia, sin presionar en el entorno geográfico y político de Israel.