COMENTARIO
La elección de Israel está expresada en términos muy vivos. Amós no utiliza los términos de «alianza» o «amor misericordioso» de Dios por Israel, frecuentes en otros textos proféticos; pero el compromiso del Señor con el pueblo es excluyente: «Sólo os conocí a vosotros entre todas las familias de la tierra» (v. 2). Pero esa elección comporta también una responsabilidad especial ante Dios, a la vez que una providencia particular de Dios (cfr v. 3). Así comenta el versículo San Jerónimo: «Y puesto que, dice, sólo os conocí a vosotros y sólo a vosotros os consideré míos, visitaré en vosotros a vuestras iniquidades. “A quien ama el Señor lo reprende, y castiga a todos los hijos que acoge” (Hb 12,6). Dice muy acertadamente visitaré, y no castigaré, porque la visita de Dios es un castigo y una curación. Y visitaré, dice, todas vuestras iniquidades y pecados, para que no quede nada sin castigo y, a la vez, nada sin curación» (Commentarii in Amos 3,1-2).
Después, la enseñanza se completa con una reflexión sapiencial (vv. 3-8). El Señor dirige a Israel a través de sus profetas (v. 7). Todos los acontecimientos tienen una causa que no se percibe, pero de la que son una señal: cuando dos personas caminan juntas es señal de que antes se han puesto de acuerdo (v. 3), el rugido del león señala que ha cazado la presa o está a punto de hacerlo (v. 4), etc. De este modo la conclusión es clara (cfr v. 8): si Amós profetiza es porque el Señor ha hablado y el hombre tiene que hacerse eco de ello. En cierta manera este versículo habría que ponerlo en paralelo con lo que le dice Amós al sacerdote de Betel (cfr 7,14-15): es el Señor quien le ha impulsado a profetizar, Él es quien ha tenido la iniciativa: «El sentido literal de estas palabras es el siguiente: si cuando ruge el león todo tiembla y se estremecen todos los animales de la tierra, ¿cómo no vamos a profetizar nosotros cuando Dios nos ordena que hablemos y anunciemos al pueblo los tormentos que se avecinan?» (S. Jerónimo, Commentarii in Amos 3,3-8).