COMENTARIO

 Am 4,1-3 

Oráculo breve y lleno de expresividad. La región de Basán era célebre por sus praderas y sus manadas de vacas y toros. Con el desplazamiento calificativo, el profeta ironiza sobre aquellas personas: ahora están felices, como vacas pastando en un prado exuberante, pero no se dan cuenta de que acabarán como los animales conducidos para su sacrificio, atenazados (v. 2), empujados fuera de su lugar (v. 3).

La expresión ‘adonîm del v. 1, puede traducirse por «señores, amos», o también por «maridos». San Jerónimo la traduce por señores e interpreta así el oráculo: «El profeta se dirige a los príncipes de Israel y a todos los notables de las diez tribus, que se entregaban a los placeres y rapiñas, para que escuchen la palabra de Dios, puesto que saben que no son bueyes de arar sino vacas gordas del rebaño (…), no son animales destinados a las labores de campo, sino a ser sacrificados y comidos» (Commentarii in Amos 4,1-3). La mayor parte de los comentaristas piensan, sin embargo, que hay que traducir ‘adonîm por «maridos». De esta forma, el oráculo se dirige a las mujeres de Samaría diciéndoles que son tan culpables de los pecados de injusticia como sus esposos (cfr v. 1).

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