COMENTARIO
Se renueva la misión de Dios a Jonás. Si antes desobedeció, ahora obedece. Tal vez la promesa de cumplir los votos que hizo en el seno del pez (cfr 2,10) fuera ésta: acudir a predicar en Nínive. Por lo demás, el éxito de la misión está asegurado, porque no depende de Jonás sino del Señor: tres días hacían falta para cruzar Nínive (v. 3), pero en uno solo (v. 4) se consiguen ya los efectos buscados (cfr 3,5).