COMENTARIO

 Mi 4,6-8 

Seguimos en el horizonte de los tiempos mesiánicos anunciados por la expresión «aquel día» (v. 6). Parece que el profeta tiene en la mente la desventura del destierro en Babilonia que anuncia a continuación (cfr 4,9-14). De ese desastre —el pueblo representado por ovejas maltratadas y cojas, un rebaño descarriado y desbandado (vv. 6-7)— el Señor, como buen pastor, sacará un resto del que hará una nación poderosa. Esa nación recuperará las glorias de antaño con un rey en Jerusalén.

«Torre del rebaño» (v. 8) no se refiere a un edificio concreto, sino que es un apelativo cariñoso que da el profeta al monte Sión. Por eso, la gloria mesiánica que después se promete a Belén (cfr 5,1-3) se anuncia ahora a Jerusalén.

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