COMENTARIO

 Mi 5,4-5 

El Mesías que nacerá en Belén «él mismo será la paz» (v. 4), expresión más enfática que si dijera «traerá la paz». Como consecuencia, «Asiria, si viniere a nuestra tierra», será completamente vencida, ya que «él nos librará de Asiria» (v. 5). Se trata de una situación contrapuesta a la expresada en 4,9-14, que era de opresión por parte de Asiria. De manera semejante a como Egipto era la tierra prototipo de toda esclavitud, ahora Asiria se ha convertido en figura de nación opresora. El oráculo es, pues, anterior a la aparición de Babilonia en el horizonte histórico del pueblo elegido. Una lectura cristiana del pasaje descubre en él toda situación de tribulación del pueblo de Dios en su conjunto, o de cada fiel seguidor suyo, que esperan de su Señor la paz.

De 5,4 se hace eco Ef 2,13-14: «Ahora, sin embargo, por Cristo Jesús, vosotros, que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido acercados por la sangre de Cristo. En efecto, él es nuestra paz: el que hizo de los dos pueblos uno solo y derribó el muro de la separación, la enemistad».

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